domingo, noviembre 19, 2006

Esta depresión

Hay días en que, a pesar de todos los canales de comunicación que tenemos hoy en día (chat, blog, fotolog, Messenger, mensajes de textos, celulares, etc) como que olvidamos que el canal, es sólo el canal y que es el mensaje el que se está perdiendo una vez enviado o que llega estropeando o no quiere llegar.

De repente, la tecnología, la cual me gusta tanto y me apasiona a la vez, se me revela un tanto vacía. A veces miro y me doy cuenta que ese canal está vacío y que ningún mensaje se ha enviado o recibido.

Entre tanto y tanto, con tecnología o sin ella, me voy sintiendo solo.

En un libro de zen leí la siguiente anécdota:

Una vez le preguntaron a Yangqi: “Cuando el fundador del zen llegó a China procedente de la India, permaneció nueve años sentado frente a un muro. ¿Qué significa esto?” Yangqi respondió: “Era indio y no sabía hablar chino”

Uno de repente anda buscando milagros encegesedores y opulentos, olvidando que los grandes milagros ocurren a diario, a cada hora.

Pero estás semana no fui protagonista o testigo de ninguna clase de milagro. Ni de los pequeños ni de los grandiosos.

Está semana fue lenta y triste para mi. Y lo peor es que no fue por ninguna razón en particular, no hubo motivos claros, no hubo desencadenante que se pueda identificar. Todo comenzaba y terminaba sin novedad.

Lo peor es que la tristeza me corta las manos y me reduce como un buen artista marcial. Y me deja ahí, se me enreda como serpiente y disfruta de mi inmovilidad.

Yo sólo la miro, porque ella, tal como viene se va. Como toda vida, mi vida es una onda sinusoidal y esta semana, me hundí en uno de sus valles.

Y los canales de comunicación no hicieron mucho… lo digital no me logró ayudar y lo análogo no lo pude encontrar.

Mañana no estará tan mal.

2 comentarios:

klgo dijo...

Lo unico positivo de sentirse mal es que te permite disfrutar mejor de los buenos momentos. Perdón por mi filosofía barata, pero al menos esa frase la oi por ahi y me ha servido para esos extraños momentos de tristeza injustificada. Porque yo, no tendria nada que reclamarle a la vida y sin embargo a veces quiero lo que no tengo. Una extraña condicion de este humano

Anónimo dijo...

pues entonces sal a bucar esos pequeños o grandes milagros, no te quedes sentado esperando que se pase uno frente a tí. Las personas en las calles estan siempre dispuestas a mostrarte esos milagros con situaciones que en la casa, trabajo o en una sala de clases, nunca hubieras pensado que estaría pasando.

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